Introducción
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Judíos asesinados por los nazis en el gueto de Mizocz, en Ucrania (1942). Los grupos extremistas nacionalistas ucranianos apoyaron al nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Fuente: United States Holocaust Memorial Museum. |
La actual crisis por la que atraviesa Ucrania, no es posible simplificarla con el discurso "oficial" promovido por los grandes medios de comunicación internacional y ciertos gobiernos: "Rusia ataca militarmente a Ucrania". Con ese titular se han llenado todos los encabezados de la prensa escrita, digital y televisiva del mundo y hoy en las redes sociales vemos una avalancha de defensores de Ucrania desde lugares donde seguramente antes de que estallara este conflicto, ni siquiera sabían que existía este país.
Al propio estilo del cine de Hollywood, se sigue posicionando en el imaginario colectivo de las masas que los rusos son los malos y los demás son los buenos, porque resulta, según la línea pro estadounidense, que en Rusia surgió en 1917 una revolución que significó el sometimiento de varios estados durante 72 años en los que el comunismo con su tiranía sangrienta sojuzgó a muchos pueblos, encerrándoles, alejándoles del progreso y empobreciéndoles. Así, el medio digital argentino de derecha Infobae dice en un titular: "La criminal obseción rusa con Ucrania..."
La situación de tensiones entre Rusia y Ucrania no empezó con este supuesto ataque deliberado del ejército de Putin, sino que es un problema que viene escalando posiciones desde hace ya ocho años en que se inició el conflicto del Donbás y sobre el cual parece que los medios hegemónicos no han mencionado casi nada, haciéndonos pensar que al "loco del Kremlin" le dio un arranque de locura y en su afán de recuperar el expansionismo imperialista ruso, se lanzó al ataque de un pobre e indefenso país sin más.
En este sentido debo decir que el objetivo de este artículo no es santificar a Rusia y demonizar al resto, sino tratar de poner en real perspectiva los hechos históricos para comprender de mejor manera la actual coyuntura, sin caer en lugares comunes.
Contexto geográfico, social y económico
Para entender la complejidad del actual conflicto, es necesario ubicarnos espacialmente, ya que además de tener más claro el sitio que le corresponde en el mapa mundial, también nos ayuda a tener una visión más amplia de lo que realmente está en juego. Ucrania está ubicado en la Europa oriental, limitando con Rusia hacia el este, con Bielorrusia al norte, con Polonia, Eslovaquia y Hungría hacia el oeste, con Rumania y Moldavia al suroeste y con el mar Negro y el mar de Azov al sur. La capital y ciudad más grande es Kiev.
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Mapa de las regiones de Ucrania. Fuente: Wikimedia Commons.
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Con una superficie de 603.700 Km2, Ucrania es el segundo país más extenso de Europa después de Rusia. La mayor parte de la superficie de Ucrania está conformada por una vasta llanura, con una altitud por lo general inferior a 300 metros, teniendo en los montes Cárpatos su mayor elevación. Estos se prolongan por el extremo oeste, mientras que los montes de Crimea ocupan la zona meridional de la península homónima. Adicionalmente, cabe decir que este país se encuentra entre el mar Báltico y el mar Negro, lo que hace que se convierta en un territorio estratégico que conecta a la Europa occidental con Asia, a través de Rusia, Georgia y Turquía y con los Balcanes por medio del Mar Negro.
En el ámbito humano, Ucrania está conformada por diversos pueblos entre los que se encuentran ucranianos, rusos, bielorrusos, moldavos, tártaros de Crimea, entre otros, siendo los grupos mayoritarios los dos primeros, quienes en total suman unos 45 millones. Las lenguas oficiales son el ucraniano, llamado localmente ruteno, además del ruso y el súrzhyk, todos pertenecientes a las languas eslavas.
Y finalmente, en el plano económico, Ucrania es el
cuarto productor mundial de acero y tiene una amplia y diversa base industrial. Sin embargo, la política económica desde la caída del comunismo ha tenido graves consecuencias para la competitividad de Ucrania; en 1992, el país entró en un proceso de hiperinflación, que alcanzó un 1.445% en 1995. (EcuRed).
Además del carbón, que durante muchos años fue la principal fuente de ingresos, los años posteriores a la caída de la URSS, se ha dado más énfasis a otras riquezas naturales con las que cuenta este país tales como el hierro, manganeso, titanio, gas natural y el petróleo, siendo sufientes estímulos para volver a esta nación en punto de interés geopolítico de las grandes potencias de occidente.
Pero otro dato muy importante y revelador que nos da cuenta de la importancia de estos territorios para occidente, tiene que ver con sus codiciadas tierras negras.
Para Adolf Hitler, Ucrania era la tierra fértil que convertiría a Alemania en una potencia mundial. Su objetivo de guerra fue el control de la tierra negra. (Gil Gamés, 2022)
Conocida históricamente como el "granero de trigo de Europa", Ucrania posee más de 35 millones de hectáreas de tierras cultivables que se encuentran entre las más fértiles del mundo. Dicha tierra negra o chernozem, es un tipo de suelo rico en humus, potasio, fósforo y microelementos, lo cual, junto al clima, hacen que este país haya sido codiciado durante décadas.
Contexto histórico
En el siglo IX d.C. se formó la Rus de Kiev, una confederación de varios pueblos eslavos que bajo el gobierno de San Volodymyr se cristianizó en el año 988. No obstabte, las luchas internas que se produjeron en el siglo XII y la invasión perpetrada por parte de los mongoles en el siglo siguiente, dieron lugar a la destrucción de esta confederación. Durante los siglos precedentes, Ucrania se convirtió en el objeto de diversos conflictos por el poder entre sus vecinos. Entre los siglos XVI y XVII, un grupo de cosacos zapórogos logró establecer un estado independiente, con el cual se firmó el Tratado de Pereyaslav en 1654 entre Kiev y Moscú. A lo largo del siglo XIX se fue desarrollando un movimiento nacional ucraniano, del cual aún hoy quedan huellas en la sociedad.
Mientras tanto en Rusia se fue consolidando un modelo imperial, cuya autoridad recaía en la figura de un zar que tenía prácticamente las mismas características de un monarca absoluto, pero la situación de precariedad en la que vivía una buena parte de la población rusa de aquel entonces, la decadencia militar y la corrupción del sistema político, fueron los factores que llevaron a que se desatara una revolución social en octubre de 1917.
A todo ello habría que añadir el violento resurgir de los nacionalismos en las áreas no rusas del Imperio, especialmente en el Báltico, Polonia, Finlandia y Ucrania. Los revolucionarios aprovecharán el descontento popular de estas minorías para debilitar el sistema zarista. (Rubio, 1999).
Tras los sucesos revolucionarios, generales zaristas, apoyados por Inglaterra, Francia y Alemania formaron el ejército blanco que logró algunas victorias y redujo a los rojos a la zona de la Rusia europea, no obstante, meses más tarde, Liev Trotski organizó el ejército rojo, logrando a finales de 1920 derrotar a los opositores.
Como resultado del conflicto, Rusia perdió el control de Finlandia, las repúblicas bálticas, Polonia, Moldavia y Kars, pero mantuvo su independencia como Estado socialista. (Rubio 1999).
Así se fundaría la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Dicho proceso permitió a Ucrania declarar su independencia, dando paso a la creación de la República Popular de Ucrania. pero cuando los bolcheviques formaron un Estado rival, el gobierno comunista de Ucrania y la Asamblea Nacional proclamaron la independencia ucraniana el 22 de enero de 1918. Paralelamente, la desintegración del Imperio Austro-Húngaro fue otro hecho que abrió el camino para la creación de la República Popular de Ucrania Occidental. En este convulso proceso, ambas repúblicas se unificaron en un solo Estado, pero el nuevo gobierno no pudo mantener la autoridad frente a los conflictos civiles, algunos pro soviéticos y otros pro polacos. En 1920, el este de Ucrania fue ocupado por el movimiento de los bolcheviques y se convirtió en la República Socialista Soviética de Ucrania, mientras que Polonia ocupó la mayor parte del oeste de Ucrania.
La Revolución rusa de 1917 ejerció gran influencia en el desarrollo histórico del siglo XX. Por primera vez tuvo éxito un movimiento obrero revolucionario inspirado en las ideas socialistas marxistas. (Frías, 1995).
La política soviética permitió la autonomía cultural y la administración local de los comunistas ucranianos, la que fue cambiada en la década de 1930 por Stalin (EcuRed).
En esta década, se dio un hecho histórico que aún sigue siendo motivo del debate internacional y que al interior de la propia Ucrania es polémico. Resulta que en el proceso de colectivización de la propiedad privada, los comunistas tuvieron muchos aciertos, pero también cometieron muchos errores. Así fue como entre 1932 a 1934 se produjo una hambruna que provocó la muerte de entre 1.5 a 4 millones de ucranianos y a cerca de 10 millones de soviéticos, cifras que hasta el sol de hoy no han podido ser esclarecidas por los historiadores. A este hecho se lo conoce como Holodomor que en ucraniano significa "matar de hambre".
Investigando para este artículo, casi toda la información que circula en internet proviene de fuentes anti soviéticas y anti rusas, por lo que resulta difícil poder establecer un punto medio en esta situación. Como ejemplo cito un artículo publicado por la National Geographic, del escritor estadounidense Eve Conant en el que manifiesta:
A principios de la década de 1930, para obligar a los campesinos a unirse a las granjas colectivas, el líder soviético Joseph Stalin orquestó una hambruna que provocó la muerte de millones de ucranianos. Después, Stalin importó un gran número de rusos y otros ciudadanos soviéticos (muchos sin saber hablar ucraniano y con pocos vínculos con la región) para ayudar a repoblar el este. (Conant, 2022)
Sin embargo, existen muchas fuentes contrarias a esta aseveración según las cuales la mayoría de las imágenes que han circulado tanto en los libros "oficiales" de historia como en la prensa, pertenecen a los archivos de la Cruz Roja y no corresponden a Ucrania, sino a la hambruna rusa sufrida durante la guerra civil de 1921. Por otro lado, muchos de los muertos ucranianos de las zonas rurales, en realidad fueron campesinos que migraron hacia las grandes ciudades y no existe ningún documento de la ONU que se refiera a este acontecimiento como un holocausto. Por lo tanto, en este sentido podemos darnos cuenta lo complejo que resulta el análisis histórico.
Pero... ¿por qué nos interesa este hecho? Porque debido a este tipo de información es que se ha ido consolidando a nivel de la opinión pública internacional, la idea de que los rusos son los malos y los demás son los buenos, cuando en realidad, la historia no puede analizarse desde puntos de vista tan simplistas, sino desde su propia complejidad.
Según el politólogo e investigador de la Universidad Católica Eichstätt-Ingolstadt, Jochen Kleinschmidt, la "pequeña Rusia" es una expresión que empezó a ser utilizada en el siglo XIX en la retórica imperial rusa para enfatizar que Ucrania hace parte de Rusia.
Era también el símbolo de la grandeza y prosperidad de Ucrania. Dentro de la Unión soviética, Ucrania tenía un estatus particular. Tenía un papel económico muy importante, siendo el centro de producción de acero, carbón, misiles y tanques. Era además una potencia nuclear, justo antes de independizarse en 1991, Ucrania tenía el tercer arsenal nuclear mundial. Fue también un gran centro académico de la Unión Soviética. Ucrania era, en pocas palabras, el escaparate de la grandeza de Rusia. (Colchen, 2022)
Por otro lado, el historiador español José María Faraldo, de la Universidad Complutense de Madrid señala:
Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis invadieron la URSS y provocaron una enorme destrucción en Ucrania, asesinando a millones de personas, incluyendo casi toda la población judía. Ucrania fue uno de los escenarios del Holocausto. Una parte de los ucranianos colaboró con los nazis para lograr su independencia, cometiendo muchos crímenes. Otra parte luchó contra los invasores nazis y consiguió expulsarlos del país, junto con el ejército de la URSS. (Feraldo, 2022)
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Ucranianos saludan a los alemanes que llegan al oeste de Ucrania en el verano de 1941. Fuente: Wikimedia Commons De ese modo se logró la unificación de Ucrania, recuperando los territorios que habían estado en poder los polacos. Estas ganancias territoriales fueron ratificadas por los tratados de paz de París de 1947. |
Con el tiempo, Ucrania dentro de la URSS se recuperó y llegó a ser uno de los territorios más importantes de la Unión. Tenía una gran industria y era considerada como el granero del país: producía una gran cantidad de trigo y pan. (Feraldo, 2022)
Pero el colapso de la Unión Soviética - el cual es un tema que merece otro análisis - la desintegración de las repúblicas socialistas y la extinción del bloque socialista de la Europa oriental llevó a que el 24 de agosto de 1991 el parlamento ucraniano aprobara la Declaración de Independencia de Ucrania. En el mes de diciembre del mismo año los máximos dirigentes de Bielorrusia, Rusia y Ucrania disolvieron formalmente la Unión Soviética formando la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
Este proceso de transición inició con una «descomunización» hacia una economía de libre mercado y un Estado democrático, lo cual provocó una inmediata depresión económica en la década de los años noventa.
El siglo XXI
En 1996 se aprobó una nueva constitución, la cual convirtió a Ucrania en una república semipresidencialista y estableció un sistema político estable. Sin embargo, el sucesor de Kravchuk, Leonid Kuchma fue criticado por sus opositores por concentrar gran parte del poder en su oficina, además de corrupción, transferencia de propiedad pública a la iniciativa privada, desaliento de libertad de expresión y fraude electoral. (EcuRed)
Pero ya entrando al siglo XXI, el camino para la paz y la prosperidad de Ucrania estaba aún lejos, tomando en cuenta que es un país muy grande, donde casi la mitad de la población tiene como lengua materna el ruso y se sienten vinculados a Rusia por una larga historia en común.
Había mucha indecisión acerca del camino que tenía que tomar Ucrania: ir hacia la Unión Europea y occidentalizarse o estabilizar bajo la influencia de Rusia. Muchos ucranianos esperaban que era posible tener ambas cosas. (Feraldo, 2022)
Con la llegada del siglo XXI, Ucrania comenzó a recuperarse económicamente y empezó a moverse hacia una democracia libre pero con serios problemas de corrupción que desencadenaron manifestaciones como "Ucrania sin Kuchma" en 2001, contra el entonces presidente Leonid Kuchma por la supuesta desaparición del periodista Georgiy Gongadze y la Revolución naranja en 2004, ambos sucesos que también merecen análisis propios, pero que reflejan la inestabilidad política y la fragilidad de un Estado sin una adecuada institucionalidad, mal del que adolecemos todas las naciones del tercer mundo. Pero pese a su turbulenta política, hasta el año 2007, la economía de Ucrania creció sosteniblemente, siendo uno de los países más prometedores en cuanto a crecimiento económico; sin embargo, a partir de la gran recesión de 2008, se desató una segunda depresión económica.
La península de Crimea
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Mapa de Crimea y sus principales ciudades. Fuente: Wikimedia Commons. |
Otro de los territorios objeto de tensión entre Rusia y Ucrania es esta península de 27.000 km2, ubicada en la costa septentrional del Mar Negro, al sur del óblats ucraniano de Jersón, unida a través del itsmo de Perekop. Durante la guerra entre Rusia y el antiguo imperio turco otomano en 1774, Crimea pasó al control ruso, siendo anexada al imperio en 1783.
En la era soviética, en el año de 1954, el secretario general del Partido Comunista de la URSS, Nikita Krushev, decidió modificar la geografía política de esa nación al transferir la península de Crimea a Ucrania. La administración pasó de la República Socialista Federativa de Rusia a la República Socialista Soviética de Ucrania, pero tras la disolución de la URSS, este territorio se quedó en la Ucrania postsoviética.
Se estableció una república autónoma en la península, así como un régimen especial para la ciudad de Sebastopol, administrada directamente por el gobierno central ucraniano durante 24 años. En este sentido, el periodista y escritor chileno Pablo Jofre Leal señala que:
El liderazgo ucraniano siempre tuvo un trato con Crimea como una zona de exclusión, como una colonia, un territorio donde sus habitantes eran considerados de segunda categoría. No prestó atención al desarrollo de su esfera socioeconómica, el turismo, un espacio donde los grupos industriales no pudieron desarrollarse por falta de apoyo, con altísimos costos medioambientales en aquellas ramas productivas que se ejecutaban sin control de protección alguna, convirtiéndose en una región con bajos indicadores de desarrollo humano. (Leal, 2021)
Frente a esto no sería de extrañarse que el 14 de marzo de 2014, Crimea se proclamara como república, abarcando la otrora república Autónoma de Crimea y la ciudad con estatus especial llamada Sebastopol. Este hecho recrudeció las tensiones y dio como resultado la incorporación a Rusia de la República de Crimea como sujeto federal y de Sebastopol como una ciudad federal, todo, luego de un referéndum sobre su estatus político que no ha sido reconocido por la comunidad internacional pro-occidental. Desde entonces, el gobierno de Moscú reconoce al distrito federal de Crimea, mientras que para Kiev se trata de un territorio bajo ocupación militar.
La cuenca del Donets y el recrudecimiento de las tensiones
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| Campesinos sin recursos recogen carbón en la cuenca del Donets. Óleo de Nikolái Kasatkin (1894). Fuente: Wikimedia Commons. |
En las elecciones presidenciales del 2004, se enfrentaron el europeísta Viktor Yuschenko y el rusófilo Viktor Yanukovich. En la primera vuelta
electoral el candidato pro Europa occidental obtuvo una diminuta ventaja sobre
Yanukovich, sin lograr la mayoría absoluta, debiendo convocarse a una segunda vuelta. Sin embargo, en esa ocasión los
adversarios se acusaron mutuamente de fraude, desencadenando una movilización abierta por parte de los partidarios de Yuschenko. Así se dio inicio a la denominada "Revolución Naranja" que comenzó el 22 de noviembre de 2004.
Al Tribunal Supremo de Ucrania no le tocó más remedio que declarar nulas las elecciones y convocar a una tercera vuelta, medida que no estaba
contemplada en la constitución de esa nación. La polarización de la población dio paso a la victoria de Yuschenko, triunfo que se vio manchado por el atentado que sufrió, acusando del intento de homicidio
a partidarios de Yanukovich, o incluso a supuestos espías rusos. En el 2005, Yuschenko asumió la presidencia de Ucrania nombrando como Primera Ministra a Yulia Tymoshenko, no obstante, el gobierno no logró estabilizase, abriendo el camino para que Yanukovich obtuviera el triunfo presidencial.
En 2010, Viktor Yanukovich obtuvo la victoria y asumió la presidencia de Ucrania, pero contrario a lo que mostró en el discurso, a lo largo de su mandato sedió a las presiones de los europeístas, tomando una serie de medidas que buscaron acercar a
Ucrania a la Unión Europea, lo cual no fue del agrado del Kremlin. Sin embargo, al rechazar los
acuerdos de cooperación con la Unión Europea, Yanukovich
enfadó a su vez a millares de ucranianos europeístas y anti rusos que se reunieron masivamente en la Plaza del Maidán en Kiev para exigir su dimisión.
Los disturbios y las sangrientas confrontaciones con la policía antimotines dieron la vuelta al mundo a través de los medios de comunicación internacionales.
En medio de esta aguda crisis política y social, Yanukovich decidió abandonar Kiev para refugiarse en Rusia, dejando a un país dividido por una extrema polarización. En este golpe de Estado tuvieron protagonismo grupos de extrema derecha con el beneplácito de los Estados Unidos y de la Unión Europea.
Es entonces, cuando la región este de Ucrania, conocida como Bonbás o Donets y con una población mayoritariamente de habla rusa, encabeza titulares luego de intensas movilizaciones contra el golpe de Estado. En abril de 2014, los habitantes tomaron edificios gubernamentales en las regiones de Donetsk y Lugansk y proclamaron la creación de las repúblicas populares, y se enfrentaron a las tropas y a los batallones de voluntarios de Ucrania.
Luego del golpe de estado de tintes neonazis, propiciado por Barak Obama, Petró Poroshenko ganó en las elecciones presidenciales de 2014, cuando las fuerzas armadas empezaron a movilizarse, consiguiendo recuperar la mayor parte del territorio ocupado por separatistas. Con la firma del protocolo de Minsk a finales de 2014, el conflicto se congeló, pero los disparos no cesaron, cobrándose la vida de más de 14.000 ucranianos.
La internacionalista mexicana Ana Teresa Gutiérrez del Cid manifiesta al medio ruso Sputnik que tras el golpe de estado, los neonazis ucranianos comenzaron a amenazar a los rusos étnicos ucranianos que viven en el Donbás.
Esto subió a la gente más nacionalista, negativamente hablando incluso pronazi y que tienen una historia, de hecho, desde la Segunda Guerra Mundial (...) En Ucrania hay neonazis y esto no se dice en Occidente. (Díaz, 2022).
Ocho años el conflicto permaneció en guerra de baja intensidad, matando civiles, sin ninguna razón, pero además amenazando con lemas neonazis (...) Rusia tuvo mucha paciencia porque fueron ocho años los que esperó para que los medios diplomáticos actuaran y se evitara un conflicto bélico. (Díaz, 2022).
El politólogo argentino Atilo Borón, en un análisis sobre la actual situación publicado por el medio Página 12:
En 2013-2014 Barack Obama propició, sin el menor tapujo, un “golpe blando” en Ucrania, destituyendo, apenas un año antes de las ya convocadas elecciones presidenciales, al gobierno rusófilo de Víktor Yanukóvich. En su lugar impuso al empresario Petró Poroshenko y, posteriormente, al comediante y humorista Volodímir Zelenski, actualmente en el cargo. Todo, con el protagonismo excluyente de su Subsecretaria de Estados para Asuntos Euroasiáticos, Victoria Nuland, la misma que rubricó su activismo diciendo “al carajo la Unión Europea". (Borón, 2022)
Pero ¿cuál es la importancia de esta región?
La cuenca del Donets es una región histórica, cultural y económica del este de Ucrania, cuyo nombre proviene del río que la atraviesa y se encuentra a menos de 800 kilómetros en línea recta de Moscú. Está dividida por las provincias u óblats de Donetsk y Luhansk y limita con la provincia rusa de Rostov. La Cuenca del Donets ha sido una importante zona de la minería de carbón desde finales del siglo XIX, cuando se convirtió en un territorio fuertemente industrializado.
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Mina 8 de carbón en Donetsk en 1910. Fuente: Wikimedia Commons. |
Donetsk, conocida anteriormente como Stalino, es la principal ciudad de la cuenca minera del Donbás, así como uno de los principales centros metalúrgicos de Ucrania con una población estimada de dos millones de habitantes. Lugansk, por su parte, es uno de los centros industriales de la cuenca minera de esta región, donde se fabrican productos como equipamiento para minería y ferrocarriles, alimentos procesados y herramientas.
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Mina 21 en Donetsk en la actualidad. Fuente: Wikimedia Commons |
Ucrania, Europa y el intervencionismo de los Estados Unidos
Pensar que la actual crisis política de Ucrania se debe tan solo a los malos gobiernos de la última década y al descontento social sería muy ingenuo de nuestra parte, pues es indudable, como se refleja en este artículo, que la historia ucraniana siempre ha estado ligada a la de otros países, empezando por la propia Rusia, pasando por el ya desaparecido imperio Otomano, Polonia, la Alemania nazi y finalmente Estados Unidos.
El 4 de abril de 1949, en Washington se firmó el Tratado del Atlántico Norte como una alianza política supuestamente momentánea que tenía como objetivo precautelar la seguridad de sus países miembros de cualquier injerencia extranjera, sin embargo, con el tiempo fue adquiriendo un carácter militar que buscaba "mantener al mundo a salvo del comunismo" y de la creciente influencia soviética. Como contraofensiva, el bloque del Este firmó el Pacto de Varsovia el 14 de mayo de 1955. De ese modo se estableció un equilibrio de poderes en medio de lo que se conoció como Guerra Fría. Pero después de la disolución de la Unión Soviética, la ahora denominada Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no hizo lo mismo y más bien se reorganizó reformulando sus objetivos y actividades, apropiándose de la supuesta seguridad del hemisferio norte.
En este contexto, la OTAN desarrolló su primera operación de ataque en la historia, la incursión en 1992 en la República de Bosnia y Herzegovina contra las fuerzas serbias y en 1999 se llevó a cabo el ataque aéreo contra la República Federal de Yugoslavia, con el supuesto argumento de parar la limpieza étnica en Kosovo. En aquel tiempo no hubo titulares, ni reclamos internacionales. A nadie pareció importarle los muertos que esa invasión supuso.
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Cadáveres de los asesinados en abril del 1993 cerca al poblado de Vitez durante la guerra en Bosnia y Herzegovina. Fuente: Wikimedia Commons.
Dos años más tarde, tras los grandemente cuestionados "atentados" del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos, la OTAN apoyó la Operación "Libertad Duradera" con la que se invadió Afganistán y se dio inicio a una de las más crueles y sangrientas intervenciones militares de la historia contemporánea, liderada por Washington. Pero este mismo escenario lo hemos visto replicarse en Irak, Siria y Libia, con el mismo resultado de dolor y muerte. Actualmente son 30 las naciones que forman parte de esta organización criminal que lo único que ha hecho desde su creación, además de contribuir a la industria armamentística mundial, ha sido generar muerte y destrucción a su paso. Con todo este contexto resulta más fácil comprender que los países más débiles internamente a nivel de institucionalidad y gobierno, son presas fáciles para los intereses de las potencias extranjeras. Los gobiernos ucranianos que siguieron al derrocamiento de Yanukovich han expresado, de manera diversa, su interés de incoporarse a esta alianza atlántica, lo cual ha sido rechazado por Rusia, quien acusa a Bruselas y a Washington de incumplir los acuerdos que antecedieron a la disolución de la URSS en 1991, en relación con la propia organización militar. |
Ante la incredulidad de muchas personas en todo el
mundo, las imágenes de la televisión mostraron al senador
republicano John McCain y al senador demócrata Chris Murphy arengar a la multitud en la Plaza de la Independencia (Maidán), en Kiev. “Estamos aquí con el senador
John McCain para transmitirles el saludo del Congreso
de Estados Unidos”, afirmó el senador demócrata Chris
Murphy. Por su parte, McCain afirmó: “Ucrania hará mejor
a Europa y Europa hará mejor a Ucrania”, en un acto de
abierto intervencionismo.(Cue Mancera, 2014)
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McCain arengando a la "Revolución Ucraniana" en Kiev en 2013. |
Pero ¿qué es lo que busca Estados Unidos en Ucrania? ¿Existe realmente algún interés o es mera concidencia? Honestamente diré que cuando uno estudia historia no existen coincidencias, sino que todo responde a un factor determinado.
Estados Unidos ha perdido protagonismo y poder político e influencia en los últimos años, debido a que, por un lado, el modelo capitalista como tal está en crisis y, por otro lado, China y Rusia se han ido consolidando como dos nuevos frentes que han desestabilizado su hegemonía. A esto hay que sumarle el hecho de que nuevas economías emergentes se han sumado a este cambio en las relaciones de poder dando paso a la conformación de nuevos grupos económicos como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y a procesos políticos como los que vivimos en Latinoamérica con el surgimiento de una oleada de gobiernos progresistas en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile, Nicaragua, Paraguay y Argentina. Todos estos factores encendieron las alertas en Washington que ha debido ir replanteándose sus estrategias. Cuando se desmanteló a la Unión Soviética,
el triunfo de Estados Unidos sobre la URSS fue contundente, al quedar Rusia aislada y envuelta
en una complicada transición a la economía de mercado:
alta inflación, elevado desempleo, corrupción en gran escala
y fuerte incremento de la criminalidad. En suma, el triunfo
de Estados Unidos fue ver convertida a Rusia en una
potencia de segunda categoría, a la que no tomaría en consideración para dirimir los asuntos internacionales. (Cue Mancera, 2014)
Pero su resurgimiento promovido en los últimos años, bajo el liderazgo de Vladimir Putin, ha ido empujando el barco en otra dirección, lo que ha obligado a la Casa Blanca a presionar a sus aliados de Bruselas y a permitir el ingreso a la alianza militar del norte, de países del extinto bloque socialista para de ese modo ir acorralando a Rusia por todas sus fronteras. De ahí el por qué para Moscú ha sido fundamental evitar a toda costa que Ucrania se asocie con Occidente.
En este sentido, cualquier país del mundo haría lo propio para defender su soberanía y sus fronteras nacionales, no obstante, cuando se trata de Rusia, resulta pecado criminal. Hablando de cuestiones geopolíticas, hay que tener en cuenta que la OTAN ha continuado extendiendo sus fronteras, poniendo más de 400 bases militares alrededor de Rusia. ¿Creen que un país asediado por todos los costados no debe buscar mecanismos de defensa?
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Bases militares de los EE.UU. y la OTAN alrededor de Rusia. Fuente: RT. |
Deuda de Ucrania
Tras la crisis provocada por el colapso de la URSS, Ucrania fue uno de los países más perjudicados y a pesar de un ligero repunte en la década de los 90, para el siglo XXI el país enfrentaba serios problemas, por lo que Rusia salió en su rescate, tema del que por cierto, tampoco nadie habla.
La deuda ucraniana fue “adquirida” por Rusia en diciembre de 2013 para aliviar las presiones financieras sobre el entonces presidente, Viktor Yanukovich, quien fue derrocado en febrero de 2014 del mismo año; situación que generó el conflicto con las regiones de Donetsk y Luganks, al oeste ucraniano. (Telesur, 2015)
Después de renunciar a firmar un acuerdo comercial y político con Unión Europea, conocido como Tratado de Asociación, en diciembre de 2013 Moscú concedió a Kiev 15.000 millones de dólares mediante el compromiso de compra de obligaciones emitidas por el Estado ucraniano. Debido a las circunstancias políticas posteriores, Rusia sólo llegó a comprar obligaciones por valor de 3.075 millones. (Aragonés, 2019)
El propio Fondo Monetario Internacional reconoció en 2015 que el gobierno ucraniano mantenía una deuda con Rusia de 3 mil millones de dólares que Moscú aceptó negociar, pese a la negativa de los Estados Unidos y a las presiones de otros entes multilaterales. Dicho asunto fue dirimido en el Supremo Tribunal de Londres, en el Reino Unido, ya que la deuda estaba estructurada en obligaciones estatales en forma de eurobonos y bajo las leyes británicas. El agravante de esta situación se dio cuando Ucrania dio un giro en las relaciones entre Moscú y Kiev, y en un afán de victimizarse, acusó al Kremlin de haber otorgado este préstamo bajo amenazas.
Por otro lado, con el FMI, Ucrania mantiene vigente una deuda de 11.600 millones de dólares, cuyo acuerdo, firmado en el 2019 contó con el apoyo de los Estados Unidos, la Unión Europea e incluso China. Ahora, debido a la actual situación promovida por el presidente Volodimir Zelenski, quien ha sido duramente criticado por destinar este préstamo a la compra de armas y no al verdadero desarrollo social de Ucrania, la situación de este país es la misma que enfrentamos todos aquellos que nos subordinamos a las presiones de los bancos multilaterales. Recordemos que los créditos del FMI nunca vienen solos, sino acompañados de una serie de imposiciones que incluyen reducción del "aparato estatal", privatizaciones, austeridad que se traduce en altos índices de desempleo, reducción de las pensiones, aumento en el precio de la energía y combustibles y disminución del poder adquisitivo de las familias de clase media por medio de la reducción de los salarios. Para los desmemoriados, recomiendo revisar la historia de Grecia y Argentina para comprender mejor lo que sucede con el endeudamiento con estos bancos criminales, controlados por EE.UU y un grupo de aliados.
El tema del suministro del gas ha sido también motivo de las tensiones. Rusia provee un tercio del gas que se consume en los 28 países de la Unión Europea. En el 2014 el suministro de Gazprom alcanzó los 125 mil millones de metros cúbicos (m3). La mitad transita por los gasoductos de Ucrania, cuyo conflicto abierto con Moscú genera serios problemas en el viejo continente.
Efectos del conflicto en América Latina
Es común escuchar al ciudadano de a pie referise con cierta preocupación a la crisis entre Rusia y Ucrania, pero de algún modo, gracias a la propaganda de los grandes medios internacionales y locales, la narrativa va en la línea de que Ucrania es David y Rusia Golliat. Por otro lado, se piensa que, aunque es muy delicada la situación, es un hecho muy lejano que no repercute en nuestros países. Pero resulta que en el 2017, Juan Manuel Santos logró que Colombia fuera aceptada en la OTAN como socio extracontinental, convirtiéndose en el primer y único país de Latinoamérica en obtener un acuerdo de ese tipo.
¿Qué intereses tiene Colombia? Pues directamente ninguno. En mi opinión, la obsesión de entrar en tan selecto grupo es para continuar congraciándose con los Estados Unidos, país que mantiene 8 bases militares en territorio colombiano instaladas bajo el "Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América”, suscrito en Bogotá el 30 de octubre de 2009. En el 2020, el presidente Joe Biden solicitó al Congreso norteamericano otorgar 453 millones de dólares a Colombia como parte de estos acuerdos que supuestamente buscan erradicar el narcotráfico y apoyar en planes de salud y desarrollo.
Aquí el asunto es que los Estados Unidos buscan debilitar a toda costa a Rusia, acorralarla y bloquearla financieramente a través de las sanciones, para de ese modo evitar su crecimiento e influencia en el mundo, la cual incluye múltiples inversiones en países latinoamericanos en los ámbitos militar, metalúrgico y energético, teniendo a socios comerciales como México, Venezuela, Brasil y Argentina.
Venezuela por su parte, es uno de los principales focos de tensión en nuestra región, debido a poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y cuya influencia, desde el triunfo de la Revolución Bolivariana bajo el mando del comandante Hugo Chávez, llevó a desestabilizar la ingerencia norteamericana sobre su patio trasero. Independientemente de que estemos a favor o no del chavismo, lo cierto es que el apoyo de Rusia y China al actual gobierno de Nicolás Maduro y a su retórica de no intervencionismo, tienen en constante alerta a Washington que, a través de Colombia y con el apoyo de alianzas como el Grupo de Lima y la creciente escalada de la ultra derecha fascista y neoliberal, busca a toda costa mantener su dominio sobre nosotros.
En el ámbito económico, los efectos de una guerra mundial serián catastróficos, no solamente por la pérdida de vidas humanas, sino por el hecho de que la economía mundial está en recesión producto de la crisis del sistema capitalista y la pandemia y un golpe de esa magnitud frenaría aún más la reactivación en muchos ámbitos como por ejemplo, el turismo.
En este sentido pienso que para Rusia, su principal interés es geopolítico y tiene que ver con reposicionarse y contrarrestar la influencia de los Estados Unidos, todo dentro de una nueva arquitectura del poder en la que haya una mayor equidad en la correlación de fuerzas.
Y finalmente ¿de qué lado estar?
Un amigo me llamó para preguntarme: "¿De qué lado debo estar? No sé que partido tomar". Ante esta interrogante que seguramente muchos tendrán, mi respuesta sería estar del lado de la gente, de esos millones de rusos y ucranianos que hoy son obligados a enfrentarse entre hermanos por un conflicto provocado por las potencias. Nuestra lucha y reclamos deben ir no solamente para que se acabe esta guerra fratricida, sino para que Ucrania pueda de una vez por todas ser una nación libre y soberana, donde los únicos que tengan el poder de decisión sobre su destino sean los propios ciudadanos. Pero para ello se necesita de un liderazgo, ya que de lo contrario no es posible avanzar. Pero ese liderazgo debe salir de las bases sociales, entendiendo las verdaderas necesidades del pueblo y reconociendo a todas las culturas que viven en él, conociendo de su complejo pasado para aprender de él y ver cómo proyectarse hacia el futuro. Por eso me permito insistir en la importancia de la historia.
No obstante, la única forma de lograrlo es refundando el Estado, reformando la Constitución, dejarse de nacionalismos absurdos que sólo han llevado a la destrucción de la sociedad, fortalecer la institucionalidad para encausar el desarrollo, renegociar la deuda externa, dar prioridad a la inversión interna en infraestructura y mejorar los servicios de salud pública y educación. Bueno, por lo menos hasta ahora no nos cuesta soñar.
Pero mientras eso pasa, les dejo la tarea de seguir investigando...
Bibliografía
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Exhaustivo, documentado y bien organizado. En relación a la pregunta de qué lado se debería estar, me satisface bastante tu respuesta. A mi me preguntaron si permitiría que Perú invada y reclame tierras ecuatorianas, pero me parece que la pregunta no representa el problema entre Ucrania y Rusia. Una pregunta análoga a la situación sería mucho más atrevida. Cómo ecuatoriano tendría algún problema con el hecho que la Gran Colombia reclamara al Ecuador como Estado miembro, por la fuerza? Mi respuesta no me parece muy diferente a la de los ucranianos, dependería de quién a nombre de la Gran Colombia lo hiciere.
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