¿200 años de Independencia?



Foto: Mi archivo personal.


Caminando por una de las calles de Quito descubrí este mural, que de seguro fue mandado a pintar por la Administración Zonal de La Mariscal y en el cual alguien grafiteó escribiendo la palabra mentira. Eso me puso a pensar sobre la importancia de esta fecha y sobre lo que en el imaginario colectivo se conoce.

Este pasado 24 de mayo del 2022, Ecuador conmemoró los 200 años de la batalla de Pichincha, un hecho histórico que transformó los destinos de la Patria porque significó romper las cadenas que nos ataban al imperio español, decadente y moribundo a inicios del siglo XIX.

Pero ¿qué ha significado esa independencia?

Lastimosamente a  nivel de la sociedad actual y en especial de las nuevas generaciones, el trasfondo detrás de esta conmemoración ha pasado casi desapercibido, por un lado, porque tenemos un deficiente sistema educativo en el que no se le ha dado énfasis a las ciencias sociales y en especial a la historia y, por otro, por unas autoridades tanto del actual gobierno central, como del de Quito, que poco o nada hicieron por realzar este acontecimiento.

Una agenda lanzada al apuro a inicios de año, administraciones zonales tratando de ver qué hacer para promocionarse en lugar de promover el conocimiento, análisis y reflexión sobre nuestra historia y un pueblo poco interesado por estos asuntos, son los ingredientes que han marcado este bicentenario que acaba de pasar, sin pena ni gloria. 

El 24 de mayo de 1822 fue la punta del iceberg de una sucesión de hechos que se iniciaron en 1793, con la publicación del diario "Primicias de la Cultura de Quito", obra creada por Eugenio de Santa Cruz y Espejo, mestizo quiteño que logró, a través de sus escritos, plasmar el sentimiento de descontento frente a la precaria situación de insalubridad y atraso en la que vivían las colonias, en relación a la Metrópoli. 

Esas páginas que hoy reposan en el Archivo Histórico Nacional del Ministerio de Cultura y Patrimonio, significaron la chispa que encendió la llama para la posterior formación de un movimiento ilustrado que lideraría el primer proceso revolucionario conocido como "Revolución de Quito" y que inició en la cena de navidad del año 1808 en la hacienda de Chillo Compañía, ubicada en el actual barrio de Selva Alegre, en Sangolquí, Valle de los Chillos y que por aquel entonces era propiedad del II Marqués de Selva Alegre, Juan Pío Montúfar y Larrea. 

Luego vendría la famosa reunión en la casa de Manuela Cañizares la noche del 9 de agosto de 1809 en la cual se conformó una Junta Soberana de Gobierno que desconoció al Conde Ruiz de Castilla como autoridad máxima y, aunque juraba lealtad a Fernando VII en medio de la invasión napoleónica de España, podría considerarse como el inicio del largo proceso libertario. 

El siguiente episodio, quizás más conocido gracias al "Museo de Cera", fue la masacre perpetrada a varios de los partícipes de la conjura de 1809 y que fueron perseguidos y apresados en el cuartel real, lugar donde se desató una masacre el 2 de agosto de 1810 que provocaría el asesinato más de 300 personas. Este hecho fue conocido en otras latitudes y significó un giro al proceso histórico que dio paso a la verdadera revolución liderada por el Coronel Carlos Montúfar. 

Desgraciadamente, la idea de ser libres y de conformar un Estado de Quito se desvaneció tras el asesinato de Montúfar, lo que llevó a España a tomar nuevamente el control. 

Habría que esperar hasta el 9 de octubre de 1820 para que Guayaquil se declarara como Provincia Libre y nombrara a José Joaquín de Olmedo como su representante. Fue entonces que se organizó un ejército para intentar avanzar hacia la cordillera de los Andes, pero tras algunas derrotas, fue necesaria la ayuda de Venezuela y del General Simón Bolívar, quien envió a dos de sus mejores hombres, el irlandés Joseph de Mires y el venezolano Antonio José de Sucre. Así fue como se reorganizó la lucha y, tras un largo periplo a lo largo del cual que fue conformando el ejército independentista, se logró tomar Quito luego de un cruento combate. 

La batalla de Pichincha, una gesta heróica en la que participaron hombres y mujeres valerosos, procedentes de distintas partes del orbe, significó la total liberación de los territorios de la Real Audiencia de Quito y su anexión a la República de la Gran Colombia, creada en 1819 en el Congreso de Angostura. 

Sin embargo ¿qué ha sido de nuestra historia los últimos dos siglos? ¿Habremos conseguido la tan ansiada independencia? 

La independencia hizo que América sólo cambiara de amo, pero en términos generales, aún seguimos estando debajo de las potencias extranjeras y, peor aún, colonizados a nivel de pensamiento. Por ese motivo, exhorto a una invitación a estudiar nuestro pasado, a cuestionarse y a debatir, porque únicamente ahí podremos comprender las reales dimensiones de este hecho.


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